Princess Closet Cap. 1
-Esto...Kamiyoshi...
-¿Ya lo has decidido?
-Sí...espero que todo vaya bien.
-Muy bien, pues a partir de ahora te convertiré en una excelente princesa. Ven - entonces, Leo me agarra de la muñeca y me arrastra al fondo del estudio - este es el probador, son prendas de Armario de Princesa y son todas tuyas.
-¿Me las das? - pregunto sorprendida.
-Son un regalo.
-No sé qué decir...no puedo aceptar toda esta ropa gratis.
-¿Estás rechazando mi regalo? Eres rara. ¿Me lo pagas entonces?
-¿Eh?
-Los modelos pueden comprar ropa barata para sus sesiones.
-En ese caso estaría muy contenta, ya que la ropa es preciosa.
-Pues decidido. que sirva de prueba para nuestro contrato. A partir de ahora puedes llamarme Leo.
-¿Eh? Pero si te acabo de conocer.
-No te hagas la tímida.
-Es que...
-¡Hazme caso!
-Uh... Entendido, Kamiyoshi.
-Tonta - ah sí, se supone que tengo que llamarlo Leo - ...
-Sí, sí...ya lo entiendo, Leo.
-Uy... Eres muy linda.
-Esto... - ¿Cómo me puede decir eso así de pronto?
-Ve a cambiarte - me dice mientras escoge una prenda del montón y me la pasa.
-Es un regalo. Sal en cuanto te la pongas - dicho esto, Leo sale del cuarto.
Ah...qué sorpresa. ¿Me quedará bien esta ropa tan bonita? En cuanto me cambio, miro mi imagen en el espejo. y vaya, no parezco yo. Cuando ya terminé de cambiarme por la ropa que Leo me ha ragalado, abro la puerta.
-¡Guau...! - exclaman Kai y Akito.
-Tal como imaginaba - dice Shu
-Misaki, estás lindísima - también dice Sumire.
-... - Leo se queda sin palabras.
-Kamiyoshi, esto...
-¿Cómo has dicho? - me había olvidado de cómo tenía que llamarlo.
-Quiero decir...Leo.
-¿Qué pasa?
-¿Qué te parece? ¿No me veo rara?
-¿Acaso no sabes que yo mismo lo he diseñado?
-Sí.
-Y es un regalo que he elegido especialmente para ti.
-Sí, lo sé...
-En ese caso, ese vestido te tiene que quedar bien sí o sí. Te queda tal como me imaginaba, es más, debería vestirlo todo el tiempo - Leo dice esto riendo, y mientras tanto toca mis mejillas con expresión alegre.
Observo su cara, que muestra una mueca traviesa. ¿Qué hago? Estoy tan feliz. Entonces, Leo me lleva al estudio y me pide que pose para él y acepto su propuesta...jamás hubiera aceptado algo así antes y ahora me veo a mí misma dejándome llevar. ¿Habrá empezado a cambie}ar algo en mi? Más que intranquilidad o desconcierto, siento emoción por este repentino cambio que se ha producido en mi ordinario día a día.
-¿Ya lo has decidido?
-Sí...espero que todo vaya bien.
-Muy bien, pues a partir de ahora te convertiré en una excelente princesa. Ven - entonces, Leo me agarra de la muñeca y me arrastra al fondo del estudio - este es el probador, son prendas de Armario de Princesa y son todas tuyas.
-¿Me las das? - pregunto sorprendida.
-Son un regalo.
-No sé qué decir...no puedo aceptar toda esta ropa gratis.
-¿Estás rechazando mi regalo? Eres rara. ¿Me lo pagas entonces?
-¿Eh?
-Los modelos pueden comprar ropa barata para sus sesiones.
-En ese caso estaría muy contenta, ya que la ropa es preciosa.
-Pues decidido. que sirva de prueba para nuestro contrato. A partir de ahora puedes llamarme Leo.
-¿Eh? Pero si te acabo de conocer.
-No te hagas la tímida.
-Es que...
-¡Hazme caso!
-Uh... Entendido, Kamiyoshi.
-Tonta - ah sí, se supone que tengo que llamarlo Leo - ...
-Sí, sí...ya lo entiendo, Leo.
-Uy... Eres muy linda.
-Esto... - ¿Cómo me puede decir eso así de pronto?
-Ve a cambiarte - me dice mientras escoge una prenda del montón y me la pasa.
-Es un regalo. Sal en cuanto te la pongas - dicho esto, Leo sale del cuarto.
Ah...qué sorpresa. ¿Me quedará bien esta ropa tan bonita? En cuanto me cambio, miro mi imagen en el espejo. y vaya, no parezco yo. Cuando ya terminé de cambiarme por la ropa que Leo me ha ragalado, abro la puerta.
-¡Guau...! - exclaman Kai y Akito.
-Tal como imaginaba - dice Shu
-Misaki, estás lindísima - también dice Sumire.
-... - Leo se queda sin palabras.
-Kamiyoshi, esto...
-¿Cómo has dicho? - me había olvidado de cómo tenía que llamarlo.
-Quiero decir...Leo.
-¿Qué pasa?
-¿Qué te parece? ¿No me veo rara?
-¿Acaso no sabes que yo mismo lo he diseñado?
-Sí.
-Y es un regalo que he elegido especialmente para ti.
-Sí, lo sé...
-En ese caso, ese vestido te tiene que quedar bien sí o sí. Te queda tal como me imaginaba, es más, debería vestirlo todo el tiempo - Leo dice esto riendo, y mientras tanto toca mis mejillas con expresión alegre.
Observo su cara, que muestra una mueca traviesa. ¿Qué hago? Estoy tan feliz. Entonces, Leo me lleva al estudio y me pide que pose para él y acepto su propuesta...jamás hubiera aceptado algo así antes y ahora me veo a mí misma dejándome llevar. ¿Habrá empezado a cambie}ar algo en mi? Más que intranquilidad o desconcierto, siento emoción por este repentino cambio que se ha producido en mi ordinario día a día.
Comentarios
Publicar un comentario