Princess Closet Cap. 3

Leo, huido de la multitud conmigo en brazos, se sienta en el asiento del conductor. Luego, de pronte, pisa el acelerador, la gente que le persigue ya no pueden seguirle el ritmo así que escapamos sanos y salvois del lugar.

-Por fin nos los quitamos de encima - Leo dice aliviado y yo relajada doy un respiro - los  cristales del coche son de espejo.
-¿Eh?
-No se puede ver adentro, así que tranquila.
-Bueno...

El coche en que montamos corre de forma muy fluida, observo el paisaje a través de la ventanilla. Así que cristales de espejo...menudo cohazo. Vaya toda la gente nos está mirando, se trata de un coche de diseño muy llamativo; de asientos rojos y blandos, debe de ser un coche muy caro.

-No te quedes en silencio - Leo interrumpe mis pensamientos.
-Ah...
-No puedo apartar la vista mientras conduzco, háblame de alguna cosa.
-Este coche es increíble - no sabía qué más decirle.
-Guapo, ¿verdad?
-Sí hasta el inetior es rojo. ¿Te gusta el rojo Leo?
-Sí, el rojo es el tercero.
-¿El tercero?
-¿No lo sabes? Los coches rojos corren tres veces más que los normales.
-Ah... - es la primera vez que escucho algo así. 

Aunque, es verdad, este coche parace correr  mucho. Pese a ser un coche de dos plazas, no traquetea nada, es, desde luego muy  cómodo. ¿Será gracias a cómo conduce Leo? 

-Oye...
-Ah, perdona. ¿Te gusta conducir?
-Me gusta la soledad, así que no me disguta conducir por la noche, al amanecer...me gusta  correr cuando las carreteras estan viacías.
-Ya veo...
-¿Qué?
-Nada. Este...conduces muy bien.
-¿Cómo?
-El coche no traquetea nada.
-Eso es porque estás tú. Cuando subo la velocidad, traquetea.

Como pensaba. Leo está conduciendo con cuidado por mí, al contrario de lo que aparenta, es muy amable. (¿Eh?) Enrtonces noto que algo rueda por mis pies. ¿Es lápiz de colores?

-¿Y ahora qué pasa?
-Nada...es que me he encontrado un lápiz.
-Si...tíralos atrás.
-¿Atrás? - cuando echo la vista atrás, veo un espacio para guardar cosas, en él hay una libreta  de bocetos, lápices de colores y retazos de tela. Devuelvo el lápiz en su lugar.
-Son tus herramientas de trabajo, ¿no? Están un poco desordenados.
-No pasa nada, normalmente las tengo a mi lado. Solo por hoy las meteré en ese hueco, así  que no hay problema.
-Ya veo...
-Cuando se me viene algo qa la cabeza, necesito dibujarlo enseguida, así que lo mejor es  tenerlo a mano.
-Claro...este...¿no pasa nada porque me siente aquí?
-No, contigo hago una excepción - sonriendo tras decir esto, gira el volante a la derecha. 

Lo  habrá dicho por decir, pero eso significará que no suele sentar chicas en el asiento del copiloto, sino solo sus herramientas del trabajo. Sin embargo, ¿hace una excepción conmigo? siento cómo se me encienden las mejillas.

-¿Y bien? - Leo, mientras mira hacia adelante, habla - dado que te has dejado montar en el  coche sin protestar, imagino que sientes algo pór mí.
-¿A qué viene esto?
-Ya te lo he dicho antes, me gustas.
-Pero si acabamos de conocernos.
-¿Y qué? ¿Te gusta cualquiera solo porque lo conoces desde hace mucho?
-¿Qué dices?
-Digo que a veces uno se enamora a primera vista; a veces, por mucho que dos personas  lleven juntas, no surge ningún sentimiento. Vamos, que el tiempo no tiene nada que ver con el  amor; lo importante es la inspiración. No, el destino.
-El destino...
-Tú eres mi otra mitad. mi parte perdida, mi complemento. ¿No te parece que nuestro  encuentro es cosa del destino?
-Bueno...
-Uh...
-¿Qué?
-Nada, seguramente aún no te hayas dado cuenta, pero poco a poco irás comprendiendo, después de todo, eres la princesa que andaba buscando.
-Sí, pero no sé si sirvo para modelo.
-Si de verdad no te gustara posar, no hubieras observado ese anuncio con tanta pasión. No  debe disgustarte tanto cuando no intentas escapar - entonces osnriente, pisa el acelerador -  este semáfora tarda mucho - Leo observa el semáforo en rojo impaciente.

Esas cosas que dice suenan un poco como a m}niño pequeño, Leono parece darse cuenta. Me pierdo en estos pensamientos.

-Misaki, tines algo en el cabello.
-¿Eh, dónde?
-No te muevas, que te lo quito - entonces extiende su mano hacia mi cabello. ¡Qué vergüenza!  Aparto la mirada de Leo, pero él no deja de acariciarme. Su forma de tocarme es muy tierna,  es un mal habaldo, eso está claro, pero es un chico tan raro - mira qué bien te queda lo que te  he puesto.
-¿Cómo? - ¿Qué me ha puesto? ¿No me iba a quitar algo del cabello? Me apresuro a  mirarme en el espejo. El muy pillo me ha colocado un accesorio parecido al que usamos en la  sesión de fotos.
-Leo, este...
-No parabas de decir lo mucho que te gustaba ese tocado, así que he hecho uno parecido.  Este podrás usarlo en la calle.
-Vaya... - la verdad es que el accesorio para el cabello me queda muy lindo., es pequeñito y  decorativo, y puedo usarlo en cualquier situación.
-Es tuyo.
-¿Eh? Pero...
-A mí no me vale para nada, ¿no te parece?
-Aun así...
-Es bonito, te queda de maravilla. Sinceramente, creo que no hay otra chica a la que queden  bien mis creaciones - entonces me da un golpecito suave en la cabeza. Observo en el espejo  lo mono que me queda el accesorio. No dejo de tocármelo mientras me miro en el espejo  retrovisor.
-Gracias, Leo...es una lindura, no sabes qué feliz me haces.
-¿De verdad?
-Sí, lo mismo digo de tus vestidos, no me extraña que tu ropa sea tan popular.
-::: - Leo es sorprendido por lo que digo.
-Hoy quería irme a comprar algo de ropa, pero no me he encontrado nada que me sarisfaga.  Sin embargo, no hay prenda tuya que no me quede genial.
-Natural.
-¿Eh?
-Lo digo porque eres una preciosidad.
-... - justo después, Leo me acerca su cara y luego, me besa la mejilla.
-¡Leo!
-No te enfades, es un besito nada más.
-Claro que me enfado.
-No es más que un saludo a la francesa.
-Peor estamos en Japón.
-Pues hagamos como que dentro de este coche estamos en Francia - el semáforo vuelve a  ponerse en verde, Leo vuelve a mirar al frente y arranca el coche - ¿Todavía sigues  enfadada?
-Claro...
-Qué más da, seguro que te durará poco, dentro de poco te rendirás a mis pies, es el destino.

Entonces acaricio con mi mano el accesorio que me ha regalado. Todo lo que hace Leo es una verdadera hermosura. Seguro que es rico y famoso, y además está súper guapo, pero, ¿por qué es tan raro?

-¿Qué tienes? ¿Por qué me miras de esta manera? ¿Te has enamorado de mí?
-¡Qué me voy a estar enamorando! Dime, ¿a dónde vamos?
-A un sitio que te va a gustar - ¿Cómo un lugar que me va a gustar? Soy incapaz de hacerme  una idea, en cualquier caso, ¿puedo ir a ese lugar de esta manera? Ya sé, le diré que me acerque al estudio y compro algunas cosas.

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