Princess Closet Cap. 4

Leo continúa diciendo cosas raras de muy buen humor. Yo, a fin de calmar mis ánimos alterados por Leo, continúo mirando a través de la ventana. De pronto, la vista que se abre al otro lado de la ventana se me hace familiar.

-Ya casi - Leo adviertde mientras gira, como pensaba; es un barrio al que voy a  menudo, en él se encuentra una cafetería que me gusta mucho, la Green Lamp.  Entra en un aparcamiento al lado de esa cafetería - espera - espero en el  asiento tal como me dice mientras él abre la puerta - dame tu mano - me  extiende su brazo.
-Este...
-Date prisa.
-Vale - hago tal como me dice, y con un gesto muy tierno coge con su gran mano la  mía.
-Cuidado con los pies - bajo del coche con la ayuda de Leo, doy una paso adelante  todavía cogida de su mano. Pues parece que sí, que Leo quiere que le acompañe a esa cafetería. ¿También le gustará a él?
-... - Leo parece algo incómodo. ¿Por qué me trae aquí entonces? - Llevas todo el  tiempo callada.
-Pues...
-Te gusta este lugar, ¿verdad?
-Sí, vengo a menudo, pero, ¿tú también sueles venir?
-¿Para qué iba a venir yo aquí? Está lejos, no hay cuartos privados y el  aparcamiento es estrecho. No hay ni una sola razón por la que deba venir aquí.
-Entonces, ¿para qué me traes?
-Pues porque a ti te gusta.
-¡Eh! Pero si yo nunca te he dicho que me gustara, ¿verdad?
-No hace falta que me lo digas. Sé qué te gusta y que te dejas caer aquí con  frecuencia, sé más cosas de tí de las que imaginas.
-¿Sabes cosas de mí? ¿Y eso?
-Pues verás...como quiero que seas la princesa de Armario de Princesa, me he  informado previamente.
-¿Previamente? ¿No fue aquella vez la primera vez que nos encontramos?
-... Te ví antes de aquel día.
-¿Dónde?
-Me he olvidado - Leo dice este de forma tajante.
-Ya veo... - creyendo que ya tendrá él sus razones para callar, no insisto.
-Oye.
-¿Qué?
-Ya que hemos venido, ¿qué tal si pides algo?
-Claro... - observo el aspecto de Leo mientras leo el menú. Él no parece  interesado en el menú, sino en los transeúntes fuera de la cafetería. ¿Qué  tiene Leo con esta cafetería? No deja de ver al resto de clientes y a los  camareros. En ese momento la encargada, cuya cara me es familiar, viene a toda  prisa.
-¡Sr. Kamiyoshi! Bienvenido - la encargada abre los ojos como platos cuando se percata de mi presencia.
-Hola - le saludo.
-Buenos días, ¿es usted amiga del Sr. Kamiyoshi?
-Sí, es mi princesa - le responde Leo.
-Comprendo - vaya, la encargada habla en un tono totalmente distinto al habitual.
-¿Qué vas a pedir? - me pregunta Leo.
-Pediré el menú del día e infusión de hierbas de la casa.
-Muchas gracias - dice la encargada - la encuentro excepcionalmente bonita hoy.
-Oh, muchas gracias.
-¿Sr. Kamiyoshi?
-Ponme lo mismo que a ella.
-¿Querrá alguna cosa para beber?
-Lo mismo.
-Tomo nota - la encargada hace una reverencia y se aleja del sitio. ¿Esa actitud  se debe a Leo? ¿Qu[e relaci[on tiene con Leo? Sé que Leo no es una persona  corriente, pero... Observo atentamente a Leo.
-... - Leo me mira tambi[en fijamente.
-¿Qué pasa?
-Hum... Cuando te miro me siento más tranquilo - luego, Leo me sonríe levemente.  De pronto, saca su libreta de bocetos.
-¡Eh! ¿Vas a ponerte a diseñar aquí?
-Sí, me han entrado ganas de dibujar - entonces, clava la vista en su libreta y  se pone a garabatear algo.
-¿Qué estas dibujando?
-Tu vestido.
-¿Eh?
-He conseguido unas telas maravillosas. Cuando te miro, me entran ganas de verte  vistiéndolos. Seguro que te quedan genial, no sabes qué ganas tengo de verte con  el vestido.
-Oh, gracias.

Luego se concentra en el dibujo, olvidándose completamente de mí. Cuando lo miro así, encuentro a Leo guapísimo. Contemple a Leo de perfil, a veces sonríe como un crío, a veces se pone serio...es muy interesante observarlo. Continúo mirándolo sin parar mientras hace sus diseños.

-Disculpe por hacerles esperar - en cuanto recibimos la comida, Leo cierra la  libreta.
-...
-¡Qué buena pinta! ¡Que aproveche! - ju. ju...la comida de este lugar es una delicia, desde luedo. - ¿Eh, no comes,Leo?
-¿De verdad está bueno esto?
-Sí, mucho. ¿Nunca has comida aquí?
-... - así que no. Entonces, ¿por qué pone esa cara de disgusto? - ... - por fin  la prueba - Sí, está buena.
-¿Verdad que sí? ¡No haber vinido nunca a la cafetería y probar su comida es una  verdadera pena!
-Ja, ja, ja...puede que tengas razón - Leo vierte la infisión en la taza de té  mientras ríe - ¡Ah! - de repente frunce el ceño - Este huele muy raro.
-¿Eh? Es aroma de hierbas.
-...
-¿Qué tal si lo pruebas? El sabor no e stan fuerte.
-... - Leo pone una expresión muy seria, como si tomara una decisión muy  importante, y por fin sorbe un poco - Pues sí, ahora qu elo pruebo, no está nada  mal.
-¿Verdad? Pero una cosa...si no sabía si te gustaba, ¿p0or qué lo pediste? Había  otras bebidas en el menú.
-Pues... - Leo desvía la mirada algo incómodo - Quería tomar lo mismo que tú -  dice esto susurrando.
-Ah... - observo a Leo, que se expresa como un chiquillo.
-¿Qué haces tan agitada? - luego vuelve a poner otra vez esa cara suya grave y  lanza esas palabras que tan bien describe mi corazón.
-¡No estoy agitada!
-¿Aja?
-¡Ya vale! Comamos de una vez, que se nos enfría.
-En esto tienes razón - cuando termina de comer, vuelve a ponerse de nuevo a  dibujar. Yo, mientras tomo mi infusión, lo observo con atención - ¡Ya está!
-¿Si?
-Sí, haré que te lo pongas y realizaremos una sesión de fotos. ¡No sabes qué  ganas tengo de tanerlo listo! - Leo cierra su libreta de buen humor y mira su  móvil - ¿Eh? Qué rápido ha pasado el tiempo.
-Sí, cuando vengo aquí, puedo quedarme horas y horas.
-Entiendo lo que quieres decir, fue un acierto comprar este lugar.
-¿Cómo?
-No quieres que se te haga tarde, ¿no? Pue ssalgamos.
-Sí... - pasamos por delante de la caja como si nada y ningún empleado alza la voz para recriminarlo.
-Esto...¿la cuenta qué? - le suelto a Leo sin pensar, entonces, la encargada  viena a toda prisa hacia nosotros.
-¡Sr. Kamiyoshi, Misaki! ¡Muchgas gracias por venir hoy!
-¿Eh, ella sabe mi nombre?
-Misaki, a partir de ahora la consideramos una clienta VIP. - me informa la  encargada.
-¿Eh?
-Siempre tendremos asientos reservados para usted sin importar cuánta gente haya.  Podrá sentarse y comer dónde y lo que le apetezca.
-¡Eeeeeh!
-Sr. Kamiyoshi, muchas gracias por venir hoy a Green Lamp.
-Sí, volveré pronto con ella - ante las palabras de Leo, la encargada no deja de  hacer reverencia y no alza la cabeza hasta que ambos salimos del lugar.
-Vives cerca, ¿verdad? Yo te llevo.
-Sí...este...
-¿Qué?
-¿Conoces a la encargada de Green Lamp?
-No, ¿por qué? Solo hablé con ella un rato cuando compré la tienda.
-¿Compraste...la tienda?
-Eso es, el otro día la compré.
-¿Queeeeé?
-No sé de qué te sorprendes.
-¡Pues claro que me sorprendo! Eso de comprar la tienda... - ¿Cuánto debe de  costar una tienda así? - ¿Por qué la compraste, si no te gustaba?
-Bueno, es verdad, no es mi preferida.
-Entonces...
-Pues porque te gusta a tí.
-¿Cómo?
-No aceptaste mi ropa, así que pensé que si la compraba...es un regalo.
-¿Un regalo?
-Sí, yo soy el dueño, pero tú puedes usarla libremente. Ya se lo dije a la  encargada.
-¿Queeeeé?
-Cuando vuelva a casa, me pondré con los patrones de tu vestido - a él le parece  dar igual que me sorprenda cuando me comunica que me ha comprado una tienda. Lo  que más le importa ahora es plasmar en la tgela el diseño que acaba de dibujar.
Sin duda, este hombre pertenece a un mundo totalmente distinto al mío. Sin embargo, no cabe duda de que le encanta la ropa. Me gustaría poder ser el modelo de la ropa que hace una persona tan apasionada. ¡A partir de ahora voy a esforzarme más en las clases de modelo!

Comentarios